En una olla grande sofreímos con un poco de aceite de oliva la cebolla picada, los pimientos y el tomate cortados con un poco de sal.
Cuando veamos que las verduras están ya en su punto añadimos el pimentón dulce y le damos varias vueltas para mezclarlo bien durante unos segundos, no muchos para que el pimentón no se queme.
Apagamos el fuego y, con ayuda de una batidora, trituramos todas las verduras en la olla.
Añadimos las fabes (que habremos escurrido y aclarado previamente) a la olla. Cubrimos con agua o con caldo de verduras y echamos también las hojas de laurel. Bajamos el fuego un poco y dejamos que empiece a hervir.
Cuando haya pasado media hora tendremos que «asustar» a las fabes añadiendo agua fría para romper el hervor. Esto hará que luego estén más blandas y jugosas, yo añado agua o caldo de la nevera para que el contraste sea mayor.
Pasados 30 o 40 minutos yo suelo volver a asustarlas otra vez.
Mantenemos cociendo a fuego bajo hasta que estén blanditas. Si hace falta añadir más líquido lo añadimos ya templado o a temperatura ambiente.
Cuando veamos que a las fabes les queda poquito para estar al punto, cortamos el seitán en trozos, lo pasamos un poco por una sartén pequeña hasta que se dore un poco y lo añadimos a la olla.
Es un proceso lento pero merece mucho la pena porque el resultado es brutal. Si tenéis olla exprés podéis hacerlo ahí y os ahorráis un poco de tiempo, aunque a mi me gusta más hacerlo con tiempo y a fuego lento.