Primero cortamos la cebolla, el puerro, la berenjena y las zanahorias en trozos finos.
Rehogamos la cebolla y el puerro en una sartén con un chorrito de AOVE a fuego medio/bajo.
Cuando estén traslúcidos añadimos las zanahorias y rehogamos hasta que se ablanden un poco. Incorporamos también la berenjena picada.
Salpimentamos y removemos de vez en cuando para que no se pegue.
Cuando las verduras ya estén blanditas y hechas, apagamos el fuego y dejamos enfriar unos minutos.
Mientras se enfrían, sacamos las lentejas del bote, las enjuagamos y escurrimos y las echamos en un bol.
Añadimos al bol las verduras, la taza de harina de avena integral, las especias al gusto (yo le he echado orégano, tomillo, albahaca, romero y perejil), salpimentamos un poco y mezclamos todo bien hasta que se integren todos los ingredientes.
En un plato echamos pan rallado con ajo y perejil y vamos haciendo las albóndigas cogiendo la cantidad que queramos y dándole forma redonda con las manos.
Cuando tenga la forma, la pasamos por pan rallado y la vamos colocando sobre papel de horno que habremos puesto sobre una bandeja de horno.
Mientras vamos haciendo las albóndigas ponemos el horno a precalentar a 190 grados.
Cuando tengamos las albóndigas listas, las metemos en el horno durante 40 minutos, dándoles la vuelta cada 10 minutos para que se doren bien por todos los lados.
Una vez pasado el tiempo de horneado y cuando nuestras albóndigas estén listas, las ponemos en una olla, mezclamos con salsa de tomate y le damos un puntito de calor para que la salsa se caliente también. A mi me gusta añadir un poquito más de orégano a la salsa para que coja un saborcito más rico.
Y ya tenemos nuestras albóndigas, podéis acompañarlas de patatas al horno como hemos hecho nosotros, ¡están de muerte! ¡Que aproveche!