En un bol echamos el tofu bien escurrido, la remolacha y la harina de maiz. Trituramos y mezclamos todo bien y añadimos sal y pimienta al gusto, 2 cucharaditas de ajo en polvo, 3 cucharaditas de tomillo, 4-5 cucharaditas de pimentón y 3-4 cucharaditas de sazonador para asado.
Cuando esté todo bien mezclado podemos probar y rectificar especias o sal si hace falta hasta que esté a nuestro gusto y lo echamos en un molde de bizcocho alargado forrado con papel de horno para que no se pegue.
Horneamos durante 30-40 minutos a 180 grados con calor por arriba y por abajo hasta que se dore y se oscurezca la masa.
Mientras en una sartén sofreímos la cebolla picada con un chorrito de AOVE y, cuando esté traslúcida, añadimos los champiñones laminados.
Salpimentamos, subimos un poquito el fuego y dejamos un par de minutos para que reduzca el agua que sueltan los champiñones.
Añadimos 1/2 vaso de vino tinto y lo dejamos a fuego medio-bajo removiendo de vez en cuando hasta que el vino reduzca. Una vez que haya reducido apagamos el fuego y reservamos.
Cortamos la berenjena a lo largo en láminas lo más finas que podamos porque tendrán que envolver al «solomillo» de tofu. Cuando las tengamos listas las horneamos con un chorrito de AOVE por encima hasta que se doren ligeramente (unos 5 minutos).
Cuando tengamos ya todo listo solo nos queda montar el Wellington.
Extendemos el hojaldre y encima ponemos las berenjenas formando una capa. Ahora le toca el turno a los champiñones, que irán encima de las berenjenas formando otra capa.
Ponemos el Wellington en un extremo y lo vamos girando para que quede bien envuelto. Si os sobra un poco de hojaldre podéis decorar un poco la cubierta con tiras para que quede más vistoso.
Por último, lo horneamos durante 20 minutos a 180 grados hasta que se dore y ¡listo!